
La última frontera: el costo de defender el territorio en América Latina
La última frontera: el costo
El 85% de los asesinatos y desapariciones de defensores del territorio documentados en el mundo el último año ocurrieron en América Latina. El reporte más reciente de Global Witness confirma que la región más diversa del planeta es la más letal para quienes protegen esa riqueza. La lucha por los recursos y la tierra se ha vuelto descarnada, pero la cantidad de muertes es solo la punta del iceberg: debajo de eso hay nuevas estrategias de persecución, mercados ilegales establecidos y grupos criminales con recursos infinitos, funcionarios corruptos, operaciones digitales y una acumulación de formas de violencia. Para entender por qué defender un territorio es cada vez más peligroso y más vital en nuestra región, esta semana hablamos con Vanessa Torres, de Ambiente y Sociedad, en Colombia (el país más mortífero para defensores) y con Brenda Guillén, de UDEFEGUA, una organización que protege a las personas que luchan por los derechos humanos en Guatemala.
Material compartido por alidos.
Somos un aliado de las comunidades para fortalecer y potenciar sus autonomías, saberes y capacidades en la defensa de la vida, los territorios y los bienes comunes, a través de la confianza y la solidaridad.



En 2029 seremos un sistema dinámico de alianzas solidarias entre comunidades, personas, organizaciones, fondos y entidades públicas, que intercambian apoyos, saberes, aprendizajes, soluciones y prácticas que logran integridad ecológica, gobierno de los bienes comunes, paz y equidad.

Hace referencia a las formas de vivir, trabajar y generar ingresos de manera que estén en armonía con la naturaleza, respetando el equilibrio ecológico y promoviendo la sustentabilidad.
Se inscriben propuestas que trabajan en el turismo de naturaleza, el turismo comunitario, los proyectos de energías alternativas sustentables, las propuestas de emprendimientos comunitarios que generen ingresos económicos como la comercialización de semillas nativas, árboles y plantas nativas cultivadas o extraídas sustentablemente, la comercialización de los productos no maderables del bosque distintos a los alimentos, la zoocría de especies nativas que se haga de manera responsable, las propuestas de generación de ingresos sustentables como el monitoreo comunitario, los servicios ecosistémicos, la venta de servicios especializados en temas ambientales.

La última frontera: el costo